9.2.22

LA TRAGEDIA DE SER FELIZ

Existe el destino??? Que palabra el "destino". Nadie sabe pero la usamos todos. Vale la pena tomar decisiones o ya esta todo escrito o tengo que cruzar la calle con los ojos cerrados y ver qué pasa???

Osea la pregunta del millón es : Cuántas cosas dependen de mi y cuantas de los otros???? y si hay cosas que no dependen de mi vale la penas hacer cosas para ser feliz?????

Me di cuenta que la doble condena de la tragedia de Euripides, es justamente esa, padecer cuando las cosas no salen como lo esperamos sin poder culpar al destino por nuestras desgracias por todo lo que SI podemos hacer.

Desde el momento en que al menos una parte del futuro esta en nuestras manos, la resignación desaparece como posibilidad, si hay algo por hacer, la esperanza ya tiene sentido.

No podemos controlar todas las variables que rigen nuestra vida y nada nos garantiza conseguir eso que se parece a la felicidad, decidir siendo consiente de que quizás nada salga como lo esperamos, esa es la tragedia de ser responsables de nuestra felicidad.

E.M.

18.10.21

ESTO COMI

 Dicen los neurólogos que para que un abrazo tenga un impacto químico en el cerebro tiene que durar, por lo menos, seis segundos. 

En ese tiempo se logra la intensidad necesaria para que los niveles de serotonina se instalen en las neuronas y el efecto relajante sea tan hondo que nos cambie el humor.

En este nuevo mundo sin abrazos, dos lugares cotidianos capaces de producir en nosotros profundos efectos

reconfortantes se han convertido en refugios sanadores para calmar su falta. Uno es la cocina;










7.8.21

SOLO EL QUE VIVE BIEN LOS AGOSTOS, ES MERECEDOR DE LA PRIMAVERA.

 Lo recuerdo bien. Fue cuando Julio se fue, que un viento helado e insulso, que arrastraba todavía las hojas abandonadas por el otoño, me dijo algunas verdades. Me convenció de que el cielo empezaría a metamorfosearse de rojo. 

Que el polvillo que levanta el viento enseña que las cosas no siempre permanecen en el mismo lugar y que, al final, hay que entender que sólo se asienta cuando los remolinos se van. Fue cuando Julio se fue que mi soledad me invitó a una conversación conmigo mismo. Y me habló de tiempos de esperas. Y me dijo que el ruido de los árboles tenía algo para decir sobre la aceptación. Y yo me quedé pensando, cómo es que ellos, los árboles, aceptan las estaciones al punto que, si los estremecen, también le florecen los brotes. Pero todo a su tiempo. 

Fue en agosto que descubrí que los perros locos son los gritos que no lanzamos al viento. Son los estremecimientos particulares que nuestra rigidez de certezas no nos permite encarar. El mes de agosto tiene mucho para enseñar. Porque agosto es un mes jardinero. Es dentro de él, cuna del invierno, donde las semillas duermen. Aguardan su tiempo de brotar.

 Agosto es guardador de buenas nuevas, preparador de flores. Agosto es cuando Dios permite a la naturaleza traducir visiblemente el tiempo de las mutaciones. Mute, dice agosto en su mensaje de semillas. Acepte, dice agosto, como el viento frio que levanta el polvillo y enrojece el cielo. Comparta, dice agosto, abrigos, sopas calentitas, cafés con chocolate, abrazos apretados –ellos también abrigan el alma y anidan el cuerpo-. Distribuya sus afectos. 


El invierno es acogimiento, es tiempo de preparar septiembre. Y, de septiembre, ya sabemos qué esperar… la explosión de colores que en sus más variados nombres vienen en forma de flores. Apreciemos agosto, lo recibamos con el feliz espanto de quien desafía vientos. Que desarregle y esparza las hojas, que levante los polvillos al aire. Acepte las esperas, pero vaya colocando las macetas en la ventana. Sólo quien vive bien los agostos es merecedor de la primavera.

MLR

8.7.21

EFE DE FELICIDAD

 Es gratis, pero tan costosa que no se puede fabricar. Personal e intransferible, aunque también tiene la capacidad de contagiar. Para algunos, es lo excepcional, una sensación fugaz que llega dosificada a lo largo de la vida. Para otros, es la consecuencia de acumular logros, de alcanzar metas, de llegar a alguna parte. 

También están los que disfrutan de un estado natural casi permanente y quienes sin embargo creen que es una cuestión de suerte y que solo les pasa a los demás.

Creo que la búsqueda  de la felicidad es el acto más noble que existe. Borges decía que no hay un solo dia que no pasemos, al menos, un instante en el paraíso. Creo que he vivido lo suficiente para saber que, si uno toma conciencia temprana de este hecho, esta salvado para siempre.

Amen.