30.7.19

DESORDENADOS



El desorden es una forma de ser, un gesto que expresa libertad respecto al orden establecido, y salirse de "lo normal", lo sabemos, es el ecosistema favorito de la creatividad.



hace unos anos lei en una revista un estudio que aseguraba que ser desordenado es un sintoma de tener talento creador. el analisis, llevado a cabo en la universidad de Connecticutt  ponele, dspues de estudiar como se desenvolvian varios grupos de personas en espacios desordenados y en ambientes impolutos, concluyo que las mentes creativas y mas inteligentes se mueven como peces en el agua en un entorno caotico. Es decir, que el desbarajuste es un gran nutriente para tener ideas brillantes de una forma mucho mas agil que dentro de un espacio en calma.



Por otro lado te cuento que Einstein, que debia ser un desordenado de manual, en una ocasion en que se sintio atacado disparo : " si un escritorio abarrotado es sintoma de una mente abarrotada, De que es sintoma entonces , un escritorio vacio??????

Diga lo que diga el estudio americano, los estantes de las librerias siguen exhibiendo los libros de Marie Kondo, esta suerte de Guru del orden como sinonimo de felicidad.

Yo no me manejo nada bien con el desorden visible, pero soy un maestro en el desorden escondido. shhhhhhh , no se lo digan a nadie. Mis cajones son autenticas madrigueras jajajajajaja. y a raiz de esto me encuentro en medio de un dilema. A que grupo pertenezco?????? al de la bipolaridad espacial???

SIGO SIN ENCONTRAR MI LUGAR EN ESTE MUNDO. CHAU

1.7.19

CUANDO ME AMÉ DE VERDAD



Cuando me amé de verdad, comprendí que en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto y en el momento preciso. Y entonces, pude relajarme. Hoy sé que eso tiene nombre… autoestima.

Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional, no son sino señales de que voy contra mis propias verdades. Hoy sé que eso es… autenticidad.

Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente, y comencé a ver que todo lo que acontece contribuye a mi crecimiento. Hoy sé que eso se llama… madurez.

Cuando me amé de verdad, comencé a comprender por qué es ofensivo tratar de forzar una situación o a una persona, solo para alcanzar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el momento o que la persona (tal vez yo mismo) no está preparada. Hoy sé que el nombre de eso es… respeto.

Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable: personas y situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. Al principio, mi razón llamó egoísmo a esa actitud. Hoy sé que se llama… amor hacia uno mismo.

Cuando me amé de verdad, dejé de preocuparme por no tener tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo. Hoy sé, que eso es… simplicidad.

Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón y, con eso, erré muchas menos veces. Así descubrí la… humildad.

Cuando me amé de verdad, desistí de quedar reviviendo el pasado y de preocuparme por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez. Y eso se llama… plenitud.

Cuando me amé de verdad, comprendí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, es una valiosa aliada. Y esto es… saber vivir!

No debemos tener miedo de cuestionarnos… Hasta los planetas chocan y del caos nacen las estrellas.