18.10.21

ESTO COMI

 Dicen los neurólogos que para que un abrazo tenga un impacto químico en el cerebro tiene que durar, por lo menos, seis segundos. 

En ese tiempo se logra la intensidad necesaria para que los niveles de serotonina se instalen en las neuronas y el efecto relajante sea tan hondo que nos cambie el humor.

En este nuevo mundo sin abrazos, dos lugares cotidianos capaces de producir en nosotros profundos efectos

reconfortantes se han convertido en refugios sanadores para calmar su falta. Uno es la cocina;










7.8.21

SOLO EL QUE VIVE BIEN LOS AGOSTOS, ES MERECEDOR DE LA PRIMAVERA.

 Lo recuerdo bien. Fue cuando Julio se fue, que un viento helado e insulso, que arrastraba todavía las hojas abandonadas por el otoño, me dijo algunas verdades. Me convenció de que el cielo empezaría a metamorfosearse de rojo. 

Que el polvillo que levanta el viento enseña que las cosas no siempre permanecen en el mismo lugar y que, al final, hay que entender que sólo se asienta cuando los remolinos se van. Fue cuando Julio se fue que mi soledad me invitó a una conversación conmigo mismo. Y me habló de tiempos de esperas. Y me dijo que el ruido de los árboles tenía algo para decir sobre la aceptación. Y yo me quedé pensando, cómo es que ellos, los árboles, aceptan las estaciones al punto que, si los estremecen, también le florecen los brotes. Pero todo a su tiempo. 

Fue en agosto que descubrí que los perros locos son los gritos que no lanzamos al viento. Son los estremecimientos particulares que nuestra rigidez de certezas no nos permite encarar. El mes de agosto tiene mucho para enseñar. Porque agosto es un mes jardinero. Es dentro de él, cuna del invierno, donde las semillas duermen. Aguardan su tiempo de brotar.

 Agosto es guardador de buenas nuevas, preparador de flores. Agosto es cuando Dios permite a la naturaleza traducir visiblemente el tiempo de las mutaciones. Mute, dice agosto en su mensaje de semillas. Acepte, dice agosto, como el viento frio que levanta el polvillo y enrojece el cielo. Comparta, dice agosto, abrigos, sopas calentitas, cafés con chocolate, abrazos apretados –ellos también abrigan el alma y anidan el cuerpo-. Distribuya sus afectos. 


El invierno es acogimiento, es tiempo de preparar septiembre. Y, de septiembre, ya sabemos qué esperar… la explosión de colores que en sus más variados nombres vienen en forma de flores. Apreciemos agosto, lo recibamos con el feliz espanto de quien desafía vientos. Que desarregle y esparza las hojas, que levante los polvillos al aire. Acepte las esperas, pero vaya colocando las macetas en la ventana. Sólo quien vive bien los agostos es merecedor de la primavera.

MLR

8.7.21

EFE DE FELICIDAD

 Es gratis, pero tan costosa que no se puede fabricar. Personal e intransferible, aunque también tiene la capacidad de contagiar. Para algunos, es lo excepcional, una sensación fugaz que llega dosificada a lo largo de la vida. Para otros, es la consecuencia de acumular logros, de alcanzar metas, de llegar a alguna parte. 

También están los que disfrutan de un estado natural casi permanente y quienes sin embargo creen que es una cuestión de suerte y que solo les pasa a los demás.

Creo que la búsqueda  de la felicidad es el acto más noble que existe. Borges decía que no hay un solo dia que no pasemos, al menos, un instante en el paraíso. Creo que he vivido lo suficiente para saber que, si uno toma conciencia temprana de este hecho, esta salvado para siempre.

Amen.






28.5.21

NO ME ALCANZAN LAS ORILLAS

Me encanta la orilla, pero como un preambulo solamente, 
como para empezar a aclimatarme. 
Nadie siente el golpe de las olas mirando el mar. 
Es lindo, ya se, pero yo quiero entrar.
Sentir cómo me lleva puesto. 
Sin poderlo controlar. 
Tirarme, caerme y volverme a parar.

Que me quede el gusto a sal en la boca
Que me ardan los labios. 
Sacarme la arena de la cara.
Limpiarme los ojos.
Sentir el mar, tocarlo. 
Romperme y armarme en el mar.
Mojarme.
Empaparme


Y eso en la orilla obvvvveeeo que no te pasa. Nada conmovedor pasa en las orillas, nunca.
Ya no me alcanzan las orillas.
Orilla que me moja los piecitos como un bebe que recien esta empezando a caminar. 
Una emocion que todos aplauden con mucha felicidad. 
Hermoso Paisaje, pero yo ya camino hace rato.
Te espero adentro del mar.


20.4.21

( MALAS) DECISIONES.

Sófocles decía que nada extraordinario llegaba a la vida  de los mortales, separado de la desgracia. Frase que escuche hace mucho pero que cada tanto la siento y la pienso. 

Por algo sera....... 

Si hay algo de lo que no hay dudas de que somos nuestros peores jueces. Cuando cometemos un error  pueden pasar años hasta que realmente nos perdonemos por eso.

Al tomar una mala decisiones , la consecuencia creo que siempre va a resonar en nuestra mente por mucho tiempo, si no la dejamos ir, si no la soltamos y sobre todo, si no nos perdonamos. Por el contrario, las buenas decisiones son las que nos olvidamos mas rápido. Por lo menos asi funciono yo........

¿Por qué será que la mente humana funciona de esta manera? Sera porque la sociedad nos inculco desde chicos  que los errores se pagan caros, o que una buena decisión es lo que se espera de nosotros.

Pero gracias a las malas decisiones también aprendemos. ¿A qué? En primer lugar , a no volver a equivocarnos o a darnos cuenta de las consecuencias negativas que hemos causado.




Todos cometemos errores o pensamos que algo es bueno cuando en realidad no lo es. Pero la diferencia entre saber aprovechar esas malas decisiones o no, es cómo sobrevivimos a ellas. ( Ponele) Econ esto quiero decir  que podemos elegir por seguir adelante y recordar qué fue lo que hicimos mal para no repetirlo, o bien, que ese error nos persiga por el resto de nuestras vidas y no nos permita avanzar. 


También creo que es  vital recordar que, las malas decisiones forman parte de nuestro  aprendizaje mientras caminamos por el sendero de nuestra "existencia. Está en nosotros tomarlas como si fueran una enseñanza o un gran peso en nuestras espaldas.

Una vez que tomamos una mala decisión podemos actuar de diferentes maneras. Por ejemplo, arrepentirnos y cambiar, arrepentirnos y no hacer nada para modificarlo, olvidarnos del tema, angustiarnos, echarnos en cara lo mal que actuamos, etc.




Algo que me ocurre con frecuencia al tomar una mala decisión, es que las voces de la mente no se callan ni por un segundo, no podemos concentrarnos en lo que hacemos, ni dormir por las noches. Me atormentan *

No dejemos que esa conversación interna se apodere de nuestra vida cotidiana y sobre todo, de las siguientes decisiones que tomemos.

Dejemos de castigarnos, no podemos volver hacia atrás, aunque muchas veces pensemos que sería perfecto. Lo mejor para hacer en estos momentos es analizar de qué manera podemos reparar los daños y sobre todo, cómo podemos salir airosos de la situación.



Y por último (y más importante), aprender de nuestra equivocación. Es preciso recordar que “una mala decisión sólo lo es si no hacemos nada al respecto y si no nos deja una enseñanza”.






*naci atormentado